Lagrimas de esperanza

Gregorio Gomez Mata • 15 de junio de 2017

Relatos del Mundo sobre Violencia de Género”

Hoy queremos daros a conocer el libro “Lagrimas de Esperanza. Relatos del Mundo sobre Violencia de Género” de la Fundación Luz Casanova y editado por San Pablo Ediciones.

Este libro recoge 22 relatos finalistas del I Concurso de relatos Cortos sobre Violencia de Género, que fue convocado por la Fundación Luz Casanova en el año 2016.

Las ilustraciones con la que cuenta el libro han sido realizadas por Rogelio Núñez

Todos los relatos que aparecen en el libro tratan de mostrar que hay salida de la Violencia de Género y ofrecer, a cuanta mujer pueda estar pasando por ella, una puerta a la esperanza.

Es importante lanzar estos mensajes positivos y ofrecer una puerta a la esperanza. Ya son demasiados los mensajes negativos que a diario se publican en los medios de comunicación y en las redes sociales. Sabemos que es difícil, complicado, duro….. que se tiene un miedo infinito a dar el paso e intentar salir del sufrimiento diario que es la violencia de género, pero es importante animarlas a dar ese paso y que recuperen su vida y vuelvan a ser personas, pero también es importante que la sociedad se implique y las ayude a recorrer el camino que les devuelva la alegría y su libertad.

Queremos agradecer a la Fundación Luz Casanova y a San Pablo Ediciones su amabilidad de compartir con nosotr@s y con vosotr@s dos de los relatos que aparecen en el libro, el cual podéis adquirir en cualquier librería.

Sin más dilación os dejamos los dos relatos


MÁS QUE UNA NOCHE

“Se puede, lo aseguro…”

“Te quiero, te quiero, te quiero”. No podía creerlo, pero esa frase recorría la habitación del hotel una y otra vez, como brisa de aire fresco con sabor a sal.

Hacía tan sólo unos días, ni siquiera sabía que se iba a producir el milagro. A decir verdad, estaba muy lejos de pensar en una noche así pero, aquella mañana, después de mucho pensarlo, me levanté decidida. Junté fuerzas y ahorros y reservé la mejor suite.

—Por favor, es para un momento muy especial y deseo algo inolvidable.

Me temblaban las piernas y también el corazón. Llamé a los más íntimos y todos me animaron.

—Hija, ¡por fin!, me alegro mucho —dijo emocionada mi madre.

Yo sabía que se alegraba, todos se alegraban.

Quería que todo fuera nuevo, así que compré una pequeña maleta, lencería fina, velas, aquel perfume tan preferido que ya casi ni recordaba, y lo metí todo en perfecto orden junto a su foto y mi walkman.

Cuando llegué al hotel tuve que echar mano de un aplomo que no me acompañaba y aparentar normalidad.

Ya dentro del ascensor, el botones me sonrió. Piso primero, frenada suave y las puertas se abrieron a ambos lados como cortinas de escenario. Me condujo hasta la habitación ciento cincuenta y nueve y los dos nos quedamos esperando… yo, a poder reaccionar, él supongo que a que le diera la propina y el visto bueno. Estuve a punto de abrazarlo, de decirle que no se fuera, que me diera la mano durante toda la noche, pero lo único que me dio fueron las gracias, como correspondía. Lejos estaban todos de pensar el motivo que me traía hasta allí…

Después de fotografiar con mirada curiosa todos los rincones, abrí la maleta, preparé un baño de espuma y puse velas perfumadas alrededor. La música del pequeño aparato sonaba a ritmo de palpitaciones.

Dejé correr el tiempo sin controlarlo y, cuando la lencería cubrió mi cuerpo aún mojado, descubrí curvas atractivas. Me recorrí entera dándome los mimos que necesitaba y luchando para no detenerme en las cicatrices externas, ni dejarme vencer por las internas, que dolían mucho más.

“Te quiero, te quiero, te quiero”. Lo repetí mil veces hasta sentirlo. Por primera vez en muchos años, me estaba queriendo de verdad y sabía que ya no habría persona en el mundo capaz de hacerme retroceder en lo avanzado. Fue en aquel momento cuando decidida y convencida, rompí su foto en otros mil pedazos y los arrojé por la ventana. Era la foto del mal llamado amor, que logró destrozarme el cuerpo y el alma a lo largo de demasiado tiempo.

Lloré, sí, como otras muchas veces, pero cambiaba el motivo.

Mientras la luna se bañaba en silencio conmigo, las estrellas parecían aplaudirme. Decididamente había triunfado. Aquello significaba un nuevo comienzo. Aquello… ¡ era más que una noche!

Mª Teresa Rubira Lorén

Alicante

TIERRA QUEMADA

El anciano de traje beige alisa su escaso pelo. Luego ajusta su corbata al cuello, levanta la mirada, contiene el aliento… Al fin, llama a la puerta.

Segundos más tarde abre una mujer de pelo cano, el rostro agrietado y la mirada hundida en un pozo de sombra y resentimiento.

El anciano, con los ojos brillantes y el corazón en un puño, le dice casi en un susurro: “Lo siento. Me equivoqué. Te prometo que no volverá a suceder”. Y le entrega un pequeño ramo de flores silvestres, del que se han desprendido algunos pétalos.

La mujer recoge con premura el ramo, lo mira con curiosidad y esboza una sonrisa agridulce. Acaricia con su otra mano la mejilla recién afeitada del hombre, su perfumado mentón… Recuerda cuando se conocieron, aquel baile de primavera hace ya cuarenta y cinco años; él tan apuesto y divertido, ella tan discreta y sumisa. Pero también recuerda los abrazos y los besos no dados desde entonces, las noches eternas junto a la ventana, las promesas rotas, el dolor de sus caricias…

¿Cuánto tiempo había pasado esta vez?, ¿tres, cuatro semanas?

“La anterior fueros seis”, murmura con pesadez.

Mantiene firme la mirada. Busca algo en sus ojos, brillantes como espejos, y se ve reflejada en ellos, como un pequeño bote a la deriva en una noche invernal.

A continuación da un paso atrás; invierte su sonrisa, deja escapar un hondo suspiro de alivio y cierra la puerta en sus narices.

Manuel Pérez Recio

Valencia

22 de diciembre de 2025
En mi calidad de asesora confidencial en el ámbito de la Administración General del Estado y en el acompañamiento y asesoramiento jurídico de víctimas de violencia de género en el ámbito asociativo, he seleccionado uno de los testimonios recientes de una mujer que especialmente me impactó y que como balance de este año que finaliza, puede resultar muy ilustrativo tanto para las asociaciones como Alma, que siguen en su firme y comprometido propósito de poner cerco a la impunidad del maltrato y en el proyecto Humatec en el que colaboro para “la humanización de las Administraciones en el Estado social: tecnologías, servicios públicos y colaboración multinivel”. Testimonio de una mujer a la que acompañé en su proceso de denuncia ante una situación de violencia de género. Me presento ante Vds., soy una mujer y después de mi relato, entenderán porque no desvelo mi identidad, que, ante una situación de violencia, reaccionó, y rompiendo mi propia tendencia a pasar página, a minimizar el daño y a normalizar lo sufrido, pese a todo, rompí el circulo y di el paso hacia adelante no sin albergar mil dudas a la hora de tomar esta difícil decisión. Esta historia, que es la mía, comenzó ya hace ya cuatro años en una de las peores épocas vividas que recordemos personas de nuestra generación, que fue la pandemia del COVID. Cuatro años, es mucho tiempo, cuando tu vida no es tuya y está en manos de otros, cuando te encuentras como atada y todas las actividades de tu vida están condicionadas por el miedo que recorre todo tu cuerpo, y que, aunque dispongas del escudo de una orden de protección, no te hace sentir que tengas las riendas de tu vida. Sin entrar en profundidad en los entresijos del caso que es una parte de mi vida, quiero que este viaje resulte una escuela de aprendizaje, en el que he podido comprobar en primera persona, que todas las partes que intervienen disponen de un todavía, gran margen de mejora, y que todos los fallos detectados desde diferentes ámbitos: judicial, policial, sanitario, social, mediático etc, necesitan todavía de testimonios reales y directos como el mío para que hagan que las que pasen por este proceso, encuentren menos obstáculos. Estoy convencida de que, pese a todo, si se repitiese, volvería a denunciar y a reaccionar ante la coacción, la violación, la amenaza, el chantaje, la injuria y la calumnia. Y es que cuando sientes el aliento envenenado tan de cerca, lleno de mediocridad, de mentira, de hipocresía, cuando identificas la utilización de nuestra verdad para obtener réditos políticos, económicos, electorales y mediáticos, te das cuenta de que hay un deber moral hacia ti y hacia el resto de las mujeres que pueden atravesar “este camino de vuelta hacia el infierno”, como el título de una canción de Ana Belén. El poder de reacción, el de alzar la voz, que se desactiva cuando parece que todo se acaba, tiene que producir el efecto deseado, el de la limpieza del aire de nuestra casa, de nuestro país, de nuestro entorno de estos parásitos tóxicos que se alimentan del silencio de las personas decentes. Ahora soy consciente de que cuando inicias este proceso nadie te alerta de que el tiempo, aunque pueda producir un efecto sanador, cuenta en tu contra, perpetúa el sufrimiento y hace que la herida no se cierre. Siguiendo con mi relato, cuatro años después, y medio año más de la celebración del esperado juicio, sigo sin sentencia. Por esa razón, y confiando en el potencial del espíritu navideño que lo impregna absolutamente todo, y que además dicen, que nos hace mejores personas en estas fiestas, como regalo de Navidad, “Una sentencia por favor” y si es posible que repare en algo estos cuatro años y medio de espera, de sobresaltos, de incertidumbre y de miedo, de mucho miedo. Con una revisión a la baja del delito a leve, porque no es suficientemente grave aparcar tu vida durante cuatro años, proteger tu vida y la de los tuyos, y dedicarte a visitar consultas médicas, de especialistas en psicología, en psiquiatría, despachos de abogados, recopilar pruebas, volver a revivir momentos que quieres olvidar y a dedicarte de lleno a reconstruirte, porque te han herido en lo más profundo de tu ser, en tu credibilidad, en tu autoestima. Ya quiero vivir plenamente, quiero liberarme de esas ataduras que me impiden ser yo misma. Necesito que se haga justicia, pero sin demora, sin esperas. Necesito recuperar lo que es mío, en una palabra, mi vida… y levantarme cada día con el claro propósito de recordarme a mí misma que merece la pena vivir, pero vivir con mayúsculas, con otra mirada: la de la ilusión.
2 de diciembre de 2025
En el curso se habló del concepto de violencia de género, los diferentes tipos de violencia en los que se manifiesta. La violencia de género como un problema de salud pública. El ciclo de la violencia de género. Estrategias de prevención para la formación de profesionales. Detección de la violencia de género por el profesional sanitario. La consulta de enfermería en medicina como lugar privilegiado para detectar una víctima de violencia de género. El marco legal para los sanitarios y la obligación de activar el protocolo. Los programas de registro que existen en sanidad y el resto de protocolos y planes de actuación. Nuestra Delegada Noelia María Palencia Molina dio a conocer a nuestra entidad, los diferentes campos de trabajo en los que nos movemos, los recursos de los que disponemos para ayudar a las víctimas tanto a nivel nacional como a nivel de la comunidad y los proyectos que estamos desarrollando actualmente. Explicó detalladamente diversas aplicaciones que ponemos a disposición de las víctimas, como Burovoz y Vi2gen, y en el proyecto que seguimos trabajando junto con la Universidad de Extremadura denominado DAC o Proyecto Alma. Explicó la labor que desarrollan la psicóloga y el abogado del que disponemos en Castilla la Mancha, y la importancia del registro, como se dijo a lo largo del curso ,de todos los datos que que se puedan reunir, cuando una mujer acude en numerosas ocasiones con diferentes dolores y no son capaces de averiguar de dónde proceden... También dio pautas de cómo se puede detectar la existencia de un caso de violencia de género en una persona que tenemos alrededor. Por otro lado también dio su propio testimonio como víctima de violencia de género, explicando cada tipo de violencia que sufrió y las consecuencias de no tomar decisiones ni dar el paso de salir de ella, sobre todo por el pensamiento erróneo de que es mejor mantener a los hijos con su padre, haciendo un flaco favor a nuestros hijos manteniendo esa situación ya que al final son también víctimas de la situación.
Por Asociación Alma contra la violencia de género 16 de enero de 2025
Nos movilizamos por Juana y por todas las "Madres Protectoras" de Extremadura, por sus hijas e hijos
Por Asociación Alma contra la violencia de género 15 de enero de 2025
II Torneo Solidario organizado por el Club Pacense Voleibol en favor de la Asociación Alma
Por Asociación Alma contra la violencia de género 19 de diciembre de 2024
Gracias a BNIF Fuerza Badajoz se nos abre un mundo de posibilidades en el 2025
Por Asociación Alma 10 de diciembre de 2024
Charla sobre las dificultades que tuvieron las mujeres artistas en el pasado realizada por Pilar Naranjo Gómez
Por Asociación Alma contra la violencia de género 11 de noviembre de 2024
El pasado viernes 8 asistimos a los IV Premios Famufex donde nuestra entidad ha sido una de las galardonadas. Gracias a Famufex por tan importante reconocimiento a nuestro trabajo, que más relevancia tiene viniendo de compañeras, las cuales conocen de primera mano lo complicado de la labor que realizamos.
Por Asociación Alma contra la violencia de género 21 de octubre de 2024
Cirkuits Forensic Lab y la Asociación Alma contra la violencia de género firman un acuerdo de colaboración con el fin de mejorar la atención a las víctimas de violencia de género, ofreciendo informes periciales gratuitos sobre ciberacoso a las mujeres que nuestra entidad atiende.
Por Asociación Alma contra la violencia de género 16 de octubre de 2024
Gracias por vuestra ayuda y compromiso y por la importante labor que realizáis en favor de las mujeres en vuestra localidad
Por Asociación Alma contra la violencia de género 8 de octubre de 2024
El próximo 8 de noviembre FAMUFEX entregará su IV edición de premios en el reconocimiento por la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres y la erradicación de la violencia de género